martes, 15 de agosto de 2017

Fin

Es increíble como la vida te puede cambiar completamente en de un segundo a otro.
En un momento, estas luchando por sobrevivir tu vida día tras día, lidiando con la búsqueda de la felicidad, mientras ves como se consume tu existencia entre el trabajo que te agobia, el marido infiel que no te animas de dejar, los chicos, la casa…
Y de repente, como en una sucesión de hechos inexplicables, mientras manejas al trabajo absorta en tus problemas, alguien decide no respetar el color del semáforo, decide seguir de largo. Alguien borro por completo todos los problemas de tu vida.

domingo, 14 de mayo de 2017

HUAYRA YANA

La hora del Huayrayana está cerca. 

Introducción 

Que tengas miedo y cuidado. La hora del Huayrayana está cerca. Nunca sabes cuándo podría llegar con sus silbidos de muerte y de oscuridad. La noche profunda y cerrada del monte se aproxima y no tenés donde ir, ni como escapar.

No se ve, ni se siente hasta que no está allí cubriéndolo todo. Devorándolo todo tu alrededor. Es esa niebla densa y oscura, que va dejando a su paso estelas de miedo, muerte y desolación. La hora del Huayrayana está cerca.

Continuará cuando esta bruma de muerte se encuentre inevitablemente cerca...

domingo, 16 de abril de 2017

No tiene nombre

Nueve lunas te esperaba, pero el destino trunco este viaje. Las ilusiones quedaron varadas en el tiempo y en el espacio de un eterno presente, donde vos y yo todavía éramos uno. Donde eras parte de mi, y yo de vos.
Mi corazón aún te extraña, aún te anhela. La tristeza no tiene decidido irse. Eras especial. Sos especial, mi pequeño ángel. Sos. Tu esencia quedó flotando en el aire de mis noches tristes y mis mañanas nubladas.
Hablaban de la vida eterna y yo no lo entendía hasta que te fuiste. Con el tiempo pude entender que no te fuiste del todo, que aún estas acá, que tu vida es más grande de lo que podría ser en la tierra, sos eterno.
El tiempo no se detuvo, el mundo no se detuvo por tu partida, pero sentí que mi vida se iba con la tuya. Hasta que entendí que los ángeles son solo mensajeros, que están en la tierra de paso, solo para cumplir su objetivo. Hoy lo entendí después de tanto tiempo, después de tanto reproche, después de tanta tristeza, después de tanto enojo y bronca. Solo querías darnos un mensaje, uno que te costo las alas.

Gracias hijo, porque mamá ya entendió que debe seguir adelante, con la frente en alto y pelear cada día.  Intentaré dejar de buscarle un nombre a esto que nos paso, por que el dolor es tan grande, el vacio es tan inmenso que la lengua castellana aún no le puso nombre a la pérdida de un hijo. 

domingo, 11 de diciembre de 2016

Las Mascotas de José


Ni su mujer, ni sus hijos, sabían porque a José le gustaban tanto esos animales peludos, desalineados y desobedientes. Nadie entendía muy bien como fue, que poco a poco su casa termino poblada de tantos felinos. En el patio, en la terraza, en la cocina, en las habitaciones. Donde quiera que uno se dirigiese, dentro de ese hogar, era inevitable no encontrarse con la corrida veloz de algún gato que huía de la compañía humana.  Ya habían perdido la cuenta de cuantos eran.
Solo José sabía que no era amor por los gatos. De alguna manera, con ellos se sentía protegido. Alguna vez había escuchado que los gatos tenían una habilidad particular, un don especial. Ellos podían ver y sentir cosas que los sentidos humanos no percibían. José necesitaba  creer que no se había vuelto loco, que alguien entendía lo que le estaba pasando, que entendía lo que estaba viviendo. Sus gatos lo ayudaban a mantener la cordura.
Una madrugada, él estaba intentando mantenerse despierto para poder entregar un trabajo pactado para la mañana siguiente. Los ojos se le cerraban, el cuerpo le pesaba y no le respondía como debía. Y aunque eran pasadas las dos de la noche, decidió ir hacia la cocina a hacerse un café. La noche calurosa estaba realmente hermosa para hacer cualquier otra cosa menos trabajar.
Arrastrando sus pies descalzos, intentando hacer el menor ruido posible ya que su esposa y sus hijos estaban dormidos, José se dirigió a la cocina, a calentar un poco de agua para preparar el elixir necesario para continuar con su labor.
Allí, se encontró con Musta una hermosa gata tricolor que siempre seguía sus pasos. Solo que esta vez el cansancio le gano a su guardia. Mientras aguardaba a que el agua se caliente, un silencio por demás incomodo se había hecho presente. La cocina se encontraba casi totalmente a oscuras, apenas iluminada por los destellos de luna que se colaban por la ventana. Lo único que podía escuchar José era el rítmico sonido de latir de su corazón, cada vez más agitado.
De repente Musta, la gata que dormía sobre la mesada de la cocina, se despierta de golpe, como si sus sentidos se activaran automáticamente frente al peligro. La temperatura de la habitación había bajado drástica y súbitamente. Los bellos del cuello de José se erizaron completamente y un escalofrío recorrió la longitud de su espalda. La felina se puso a la defensiva, comenzó su danza de maullidos y gruñidos. José no se atrevió a dar la vuelta para ver que había causado el disgusto de su compañera. No estaba preparado aún para ver lo que ella veía.
 Él simplemente se limito a servir el agua caliente en la taza y colocar el saquito de café instantáneo. Sin darse vuelta, con la taza en la mano y los ojos cerrados, siguió sus pasos y salió de la habitación dejando atrás la pelea inter dimensional de Musta. Se volvió a sentar en su taller para continuar con su trabajo, mientras otra gata se acomodaba en su regazo. Continúo trabajando con un esbozo de sonrisa en los labios, sabiendo que sus gatos lo ayudaban a mantener la cordura.  

domingo, 20 de noviembre de 2016

Te necesito


Te necesito cuando respiro y no te tengo, y mi amor no puede acariciarte
Te necesito cuando lloro y no te tengo, y no te enteras que lloro porque te extraño
Te necesito cuando te pienso y no te tengo, y me tengo que conformar solo con tus recuerdos
Te necesito cuando te llamo a gritos, y no contestas, y no te tengo para calmar mi desesperación
Te necesito cuando estoy triste y no te tengo, y pienso que podría ser peor, podría no haberte tenido nunca!
Te necesito cuando temo y no te tengo, y tengo miedo de perderte otra vez y no recuperarte jamás
Te necesito cuando río y no te tengo, porque en momentos no estas y no puedo compartirte mi alegría
Habré tus ojos, por que te necesito para vivir... te necesito siempre junto a mi

Habré tus ojos, por que cuando no estas te extraño y necesito tenerte a mi lado para siempre.

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viernes, 18 de noviembre de 2016

Medio Corazón


En el inicio de los tiempos, las personas estaban completas y en armonía. Tenían dos cabezas, cuatro pies, y solo un corazón. Ellas vivían muy contentas, llenas de felicidad. Tenían una vida perfecta.
Los Dioses envidiaban esa perfección. Por eso decidieron acabar con sus dichas y las partieron a la mitad, dejándolas con una cabeza, dos pies y medio corazón. Eso no fue todo. Además separaron a cada uno de su otra mitad.
Desde entonces, las personas pasan sus días buscando su otra mitad, la otra parte de sus corazones. Pero solo la encuentra aquel que allá el verdadero amor, esa persona que a pesar del tiempo y la distancia logra complementarte a la perfección.







miércoles, 16 de noviembre de 2016

Debajo de la cama

Muchas veces, escucho historias de experiencias paranormales, por así decirlo; apariciones de fantasmas, premoniciones o corazonadas que luego ocurrieron, hasta sucesos realmente escalofriantes.  Entonces he aquí uno de los momentos donde el miedo invadió cada centímetro de mi cuerpo.
Me encontraba en mi habitación, como tantas noches, prendida al monitor de mi computadora, deleitándome con alguna serie o película de terror. Estaba acompañada por mis inseparables cómplices Titán y Dama, mis dos perros mestizos que cada noche duermen conmigo.
Cuando el sueño le gano a la trama, me dispuse a descansar; entonces apagué la computadora, la dejé en el escritorio y me acosté. No apague la luz, ya que siempre duermo con el velador encendido.
Mis ojos estaban ya muy cansados por el largo día laboral, pero en mi cabeza algunas ideas seguían dando vueltas y no me dejaban conciliar el sueño. No sé en qué momento de la noche logré hacerlo. Pero a mitad de la noche, me desperté todavía en penumbras sobresaltada.
Titán, mi perro, se había despertado y había comenzado a gruñir. Esto me extraño, ya que no es una actitud muy recurrente en él, no suele despertarse en medio de la noche. Su gruñido era muy leve, suave, como si estuviera asustado, susurrando algo. Lo regañe para que regresara a dormir, y así lo hizo.
Al cabo de unos minutos, el perro volvió a la carga. Se reclino sobre el borde de mi cama y comenzó a gruñir con más fuerza, mostraba sus blancos y relucientes colmillos  de can joven. Su actitud me estaba comenzando a incomodar, ya que reitero él no suele comportarse de esa forma. Por lo que intente prestarle atención a lo que estaba molestándolo. Quizás estaría escuchando algo que ni oído humano no percibía.
Mi otra perra Dama continuaba en mi regazo totalmente dormida, casi inconsciente, lo que también me llamó la atención. La sacudí para despertarla, así podría acompañar a su compañero canino. Tras algunos minutos logré hacerlo, mientras que el pequeño Titán continuaba rugiéndole cada vez más desesperado a la nada que había debajo de mi cama.
¿O no era a la nada? ¿Y si él podía percibir algo? ¿Y si Titán con sus agudos sentidos de can podía identificar algún ente maligno que se hallaba escondido debajo de mi cama? ¿Y si había reconocido el fétido olor imperceptible de algún monstruo?
Mi corazón comenzó a acelerarse. En mi mente desfilaban escalofriantes imágenes de lo que podría haber debajo de la cama. Eso me estaba causando un miedo visceral. Me habían dado increíbles ganas de ir al baño. Pero obviamente no me iba a levantar, tener que salir de la cama, y arriesgarme a descubrir aquello que estaba alterando a mi amigo Titán, era una posibilidad descartada.
Lo llamé a mi regazo para que pueda tranquilizarse pero en un arrebato de ira saltó de la cama y se metio debajo. El silencio era tal que podía escuchar los acelerados latidos de mi corazón. 
-          Titán ¡Subí por favor! ¡Volvé a la cama conmigo!- Pero ya no escuchaba ni su respiración.
Con Dama mi lado, agudizando el odio, el miedo me estaba ganado. Mi corazón se aceleraba, un sudor helado comenzaba a recorrer el centro de mi espalda. Entonces, agarré a Dama y la puse en el piso para que busque ella  a su compañero. Pero en un arrebato de miedo, tan grande como el mío, subió de un solo salto y sin vacilar nuevamente a la cama. Se escondió debajo del edredón y comenzó a gruñir desde allí.  Los minutos transcurrían, Titán no aparecía, Dama no quería ir a buscarlo y yo tampoco.
Al cabo de lo a mi me pareció una eternidad ese perro loco por fin salió de su escondite, y saltó a mis brazos. Estaba sano y salvo. Jadeaba como loco, pero estaba bien. Sin rastros de ningún daño aparente.
Me quedé observando el piso de mi habitación desde arriba de mi cama, junto con mis dos compañeros. Ni el leve sonido del aleteo de una mosca podía escucharse. Me dio miedo esa sensación de tranquilidad abrazadora que antecede a una catástrofe. Mis sentidos agudizados por el miedo intentaban descifrar que era lo que estaba sucediendo, pero no lo conseguía.
Pasados algunos minutos, decidí que ya era demasiado de hacerme la cabeza con cosas que no estaban sucediendo. Por lo que nos incite a que nos volviéramos a dormir los tres. Entonces, me volví a acostar. Titán y Dama lo hicieron también un poco fastidiados. 
De repente en la tranquilidad de la noche, Titán vuelve a la carga y comienza a ladrar contra el piso con todas sus fuerzas. Entendí que si no me fijaba que era lo había allí que afectaba tanto a mi perro no iba a poder dormir en toda la noche, por no pensar alguna situación peor.
Respiré profundo dos veces, como inflando mis pulmones de valentía para poder develar que era lo que se escondía entre las sombras. Un poco dormida todavía no entendía si todo aquello estaba pasando realmente o era parte de una terrible e interminable pesadilla. Los ladridos de ese perro retumbaban en mi cerebro una y otra vez.
-          ¡Basta Titán! ¡Por Favor, cállate!! –le grite con todas mis fuerzas a mi amigo camino. Ya me estaba comenzando a ganar el miedo y la desesperación.
El perro se había metido debajo del edredón otra vez, y comenzaba su danza de ladridos desde allí debajo. No podía escuchar nada más que sus ladridos en esas condiciones. Por lo que no me quedaba más remedio que fijarme que había allí. Cada segundo se hacía más largo que el anterior. La eternidad se había condensado en esos instantes de inimaginable miedo. Algo había debajo de la cama, algo horrible seguramente.
Finalmente la determinación y el cansancio le ganaron al miedo. Me decidí a revisar que había allí. Cuando estaba por bajar de la cama, y poner mi primer pie en el suelo, justo en ese microsegundo una asquerosa, gigante y negra cucaracha casi roza mi pie. Eso. Una cucaracha.
Titán saltó de la cama cual cazador sobre su presa, y mató de un mordisco a la aquella asquerosidad que no lo dejaba dormir. Luego de hacer lo propio, subió nuevamente a la cama, y como si aquí no hubiera pasado nada se acomodo para dormir.