Aquella
fue una tarde como tantas otras. En esa concurrida esquina, donde todos los
atardeceres eran iguales, y los días sin momentos especiales, sin instantes
mágicos. Una monótona ciudad.
Fue
allí mismo, en esa esquina donde ellos, dos casi desconocidos, se encontraron
por primera vez y sellaron su amor en un primer y último beso. Se escapaban del
aburrimiento y la mediocridad de una vida común y sin lujos amorosos. Ellos, casi
fugándose de la realidad del día a día, después de tanto sacrificio por fin se
encontraron.
En
ese lugar donde todos los días corría el mismo aire, donde ni la brisa del
viento cambiaba, donde muy rara vez la tierra tenia olor a lluvia. Allí donde
cada día era igual al anterior, ellos se animaron a hacer algo diferente.
Sentados,
agarrados de la mano en una mesita de un bar que daba a la calle, ellos se
animaron a soñar. Y justo esa tarde, tan igual pero a la vez tan diferente,
soñaron que sus vidas por fin cambiarían. A partir de ese día sus vidas
tendrían un sentido especial. Esa fuerza y ese valor que te impulsa el
despertar de un nuevo amor. Ellos soñaron con que cada momento sería especial,
llenos de magia. Sus días ya no serían iguales ni aburridos. El amor lo puede
cambiar todo, lo puede transformar todo. Sus vidas comenzarían a partir de esa
tarde, tan parecida y tan diferente al resto.
Pero
fue justamente en esa misma esquina, esa
misma tarde, alguien decidió que no sería así. Alguien, no se sabe bien
quien, decidió que en esa esquina nadie más soñaría. Decidió, sin preguntarle a
nadie, que ese sería el último día. Alguien que por llamar la atención de
algunos políticos dormidos quiso que todos los que se encontraban en esa
esquina, aquella tarde tuvieran que pagar un precio que no era justo. El precio
de un final que les llego anticipado, sin previo aviso.
Todo
el lugar se detuvo en un ensordecedor y eterno silencio, como si el momento
previo a la explosión se hubiese detenido en un interminable suspiro.
Congelando para siempre el momento en que una pareja sellaba con un beso su
amor eterno. El mundo ya no tenía más propósito para ellos, ningún sentimiento volvería
a ser sentido. Todos en esa esquina respiran por última vez. Para ellos todo
terminaba.

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